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COMO EL YOGA ME TRANSFORMO I

Actualizado: 28 ene 2023

1° parte

por Bellur Krishnamachar S. Iyengar


El destino afectar al hombre en tan solo un instante, alterando su forma y carácter. En algunos puede actuar muy rápidamente, en otros espera un duro, persitente y paciente es fuerzo para experimentar sus frutos. En mi caso, fue esta última la experiencia que me toco vivir. ¿Qué es el destino? Destino es el conjunto de acciones y reacciones de vidas pasadas, acumuladas para jugar su papel en la presente vida. Cuando el destino actúa como un relámpago y es aceptado, hau que esperar y prever los desafíos evitando las oscilaciones de la mente. Hay que recordar que tan solo con el destino, no basta. Hace falta esfuerzos equilibrados y focalizados, para fortalecer el carácter en pos del crecimiento. Cuando el destino y el esfuerzo actúan equilibradamente, moldean y cambian la vida de la persona. Si los cambios son aceptados, entonces las puertas de la suerte se abren para dar paso al éxito y abrazar su realización.

Me considero uno en un millón de los que respondió a la llamada del destino. El momento en el que me zambullí, me le pequpe con fe, aunque fracaso tras fracaso me trajeron desesperación, abatimiento y angustia. Pensé que la aceptación de estos errores podían actuar como los pasos necesarios hacia el éxito, y entonces perseguí el sendero elegido por mi destino con implacable determinaión. Después de treinta y cinco años de persistente trabajo de búsqueda, mis esfuerzos dieron sus frtuos e hiciero que valga la pena vivir mi vida. Llámenlo suerte o destino o quizá, la mágica mano de Dios. Ambos, el destino y mis incansables esfuerzos, me llevaron a comprender el propósito de mi vida y a descubrir mi profundo deseo: invertir mi vida para el bien de la sociedad y en definitiva, del mundo.

Si bien es engorroso hablar o escribir acerca de mí mismo, quiero dejar de lado la falsa modestia para poder mostrarles cómo mi interés en el yoga creció y me tranformó; y cómo la nueva luz en mi práctica yóguica, atrajo persons al yoga y lo hizo popular. Espero que este relato de mi temprana vida, ayuude a los estudiantes y amantes del yoga a quienes el detino trajo a mí, para desarrollar valor y fortaleza en sus prácticas.


MI NACIMIENTO.

Nací durante la epidemia de influeza de 1918, en un pueblo llamado Bellur, situado en el distrito de Kolar del Estado de Karnataka, India. Mi actual fecha de nacimiento es el 14 de diciembre de 1918, sábado 3am, lo que significa día domingo de acuerdo a la regulación horaria de la India. Como mi madre estaba enferma con la gripe de influeza, había pocas esperanzas de que yo sobreviviera, pero la mano de Dios nos salvo a los dos. De todas manera, nací enfermo; con brazos y piernas muy delgadas, con el abdomen muy prominente y la cabeza muy pesada. Mi apariencia no era atractiva y miu debilidad física me causaba desesperación.


MI INFANCIA.

Como la pena y el dolor se continúan una a la otra como engranajes de una cadena, mi salud comenzó a deteriorarse, ataques de enfermedades tales como laaria y fiebre tifoidea, y lo que los doctores supusieron como, tuberculosis en los pulmones. Todo esto me llevo al borde de la muerte. Me convertí en una carga para mí mismo y para mis padres. Cuando estuve al borde de cumplir mis nueve años, mi padre dio su último respiro, dejando en mi familia un gran vacío. Nadie en mi casa pudo guiarme en el proceso de curación. Mis estudios se vieron afectados porque tenía que pasar mas días en la cama que en la escuela. Esto me convirtió en el rezagado de la clase y mis puntajes se encontraban siempre por debajo de la nota requerida para aprobar. Las autoridades me promovieron a la clase superior esperando que pudiera hacer frente y alcanzar a los otros. El estudio se volvió monótono y laborioso.


EL DESTINO.

El momento decisivo de mi vida en cuanto a mi mejora llegó en Marzo de 1934. Mi guru, Shri T. Krisnamacharya, era mi cuñado. Se había casado con mi hermana mayor. Antes de su casamiento, estuvo estudiando varias darsanas (escuelas) en Varanasi. Luego estuvo en Nepal aprendiendo yoga con un gran maestro conocido como Shri Ramamohana Brahmacari. Al regreso de su viaje en el norte de la India a su lugatr de nacimiento, Karnataka, dirigió varios semianrios de yoga en diferentes lugares. El Maharaja de Mysore, el último Krishna raja Wadiar Bahadur IV, habiendo oído sobre m,i gurji, abrió el yogasala en el Jaganmohan Palace de Mysore y patrocinó la escuela de yoga. Nombró a mi maestro para enseñar allí. El Maharaja lo envió también a diferentes lugares para propagar el yoga.

En 1934, el Maharajha envió a mi gurji con sus alumnos de vista a Kaivalyadhama en Lonavala y a Bombay. Desvió su viaje hasta Bangalore y como yo estaba en vacaciones de verano, me propuso ir a Mysore y quedarme con mi hermana hasta su regreso. Como yo no conocía la ciudad de Mysore y había escuchado acerca de sus palacios y exuberantes jardines, acepté con mucho gusto. Y él medio el dinero para comprar los boletos para ir a Mysore.

Cuando mi cuñado regresó de Bombay le pedí permiso para volver con mi madfre, mis hermanos y hermanas en BAngalore. En lugar de permitirme ir a casa me propuso conenzar el colegio en Mysore para, de paso, aprender y practicar algunas asanas que pudieran beneficiar a mi salud. Probablemente, la suerte que me estaba reservada tuviera planeado cambiar mi futuro. Proviniendo de una familia pobre, y con la pérdida de mi padre aún más pobre, teníamos que vivir de acuerdo a las entonces predominantes condiciones. Entonces acepté la propuesta de mi cuñado, me quedé y fuí al colegio, ya que no tenía importancia que fuera en Bangalore o en Mysore.

Comenzó a enseñarme asana, para mejorar mi salud. Habiendo estado en la cama por años, mi cuerpo se volvió tan rígido que con dificultad podía doblarme hacia delante, y extender mis brazos para alcanzar mis rodillas. Cuando mi cuñado plantó en mi la semilla del yoga fué cuando comencé a llamarlo guruji.


Mi primer contacto con el Yoga.

A pesar de mi duro trabajo en el yoga, no estaba seguro de cuan bueno pudiera ser, ya que mi cuerpo no respondía. Me quedé con mi guru dos años. En un principio no mostró mucho interés en enseñarme, posiblemente debido ami condición de debilidad física. Después de haber pasado un año allí, un día, un estudiante joven pero avanzado, que se hospedaba con él, se fué para siempre sin haberle dado señales o explicaciones a guruji. Esto hizo que mi guru pusiera más atención en mi, haciéndome practicar diariamente por la mañana y por la tarde. Se volvió mucho más severo, lo que me jizo comenzar a tener miedo; entonces empecé a practicar yoga dcomo él lo pedia. La estricta práctica diaria de yoga, las caminatas de casa a la escuela, de la escuela a casa, de casa ayogasala y de yogasala a casa, y además hacer las tyareas, me trajo severos dolores y sufrimientos, que se sumaban a la fatiga debida a mi debilidad física. Este agotamiento físico fue afectando mi mente, y el estudio de volvió tan difícil que llegué a quedarme dormido cuando me sentaba a hacer mis tareas. Aunque yo estubiera practicando, mi guruji no me explicó nunca ninguno de los principios o sutiliezas del yoga. Las circunstancias me fotrzaron a hacer lo que mi guru ordenaba. No me incliné al yoga por vocación, ua que no nací en un hogar de yogis, santos o filósofos. Ahora pienso que fue un folpe de buena seurte que el yoga me persiguiera, aunque yo le fuera indifietente. Pronto mi guru me pidoó que diera clases en yogasala, cuando el se quedaba en casa.


MI PRIMER CONTACTO CON LA ENSEÑANZA.

En 1936, el Maharaja de Mysore envió a mi guru con algunos de sus alumnos, entre los cuales estaba yo, de viaje a una conferencia-demostración en Karnataka Norte, que entonces pertenecía a la Presidencia de Bombay. Muchas personas, incluidas las mujeres, querían aprender yoga y pideron a mi guruji comenzar a tomar clases.

En aquel entonces las mujeres tenían vergüenza de practicar yoga y no estaban preparadas para practicar frente a hombres mahyores y avanzados. Como yo era el mas joven del grupo, mi guruji me ofreció conducir las clases para las mujeres, ellas me aceptaron con agrado como su maestro. Así fué como, la semilla de la enseñanza del yoga que había sido cultivada en mi comenzó a crecer hasta convertirse en un gigantesco árbol, extendiendo sus ramas en los seis continentes del mundo, para que yoga siguiera, se quedara y creciera saludablemente por los siglos venideros.

La gente comenzó a pedirme clases de yoga. Yo era un novato en este tema. Enseñar requiere experiencia. MI inmadura práctica y mi escasa experiencia desaletaban mi audacia. Por un lado estaba nervioso por la respsonsabiidad tomada, y por el otro, mi mente se preguntaba, por que no tomar esta oportunidad? Entonces, con el corazón atemorizado, acepté enseñar teniendo mucho cuidado de no arriesgarme. Sin embargo la falta de docilidad fue la que me llevó a practicar más y más con el objetivo de ganar cada día más experiencia, y cada vez más rápido; por dos razones: primero, para mejorar mi salud con la práctica regular y poder compartir las clases con mis alumno; y segundo, por el placer de mantenerme y ser independiente en mi juventud. El interés en el yoga no vino por el amor al yoga, sino por ganarme mi sustento.


COMO PUNE SE TRANSFORMÓ EN MI HOGAR.

En 1937, el Club Deccan Gymkhana de Pune, invitó a mi guru a enviar un instructor para enseñar yoga por seis meses. Guruji estaba muy entusiasmado con que alguien pudiera ir a enseñar. Seir mese era un período muy corto, sin embargo ninguno de los estudiantes SEniro de mi guruji estaba dispuesto a aceptar la oferta. En ese momento todos sus estudiantes eran del Mysore Sanskrt Patasala y yo era el único que concurría a una escuela dónde el inglés era materia obligatoria. Como sabía un poco de ingles, guruji pensó en mi y me envió. Yo acepté, ya que estaba buscando liberarme del miedo. Conocí a los mienbreos del Club, quienes me pidieron enseñar e varios colegios, escuelas y centros de educación física. Esta era una responsabilidad bastante grande para mi edad. Todos los que concurrían a clase eran mayores en edad, más grandes en tamaño y de un comportamiento cultural superior.


 
 
 

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